• Opinion

    Bienvenida Michelle Bachelet, Alta Comisionada para los DH

    El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha concretado su encomienda; Zeid Ra’ad Al Hussein llega a este encargo en 2014 con un importante precedente diplomático, particularmente en tareas que le permitieron emprender su encargo con un gran prestigio en materia de derechos humanos.

    En octubre de 2015 realizó una visita a México, en la que se reunió con diversas organizaciones no gubernamentales y víctimas, con lo que constató el deterioro de la gobernanza en materia de derechos humanos.  En su intervención puso énfasis en dos asuntos: tortura y desaparición involuntaria de personas, también manifestó su preocupación por el asedio contra periodistas, defensores de derechos humanos, migrantes y feminicidios.

    En su visita al Senado le informamos la conclusión del proceso de reforma constitucional para mandatar al Congreso de la Unión la elaboración de leyes únicas nacionales en materia de Tortura y  desaparición forzada, mismas que concretamos en 2017; entre los procesos legislativos que reconoció se cuenta la Ley nacional sobre derechos de niñas, niños y adolescentes, y la legislación sobre víctimas.

    Le recordaremos con afecto y con respeto; su apoyo a diversos procesos ha sido para quienes somos defensores de derechos humanos un aliento para seguir trabajando a pesar de las dificultades.  Hasta pronto Zeid Ra’ad Al Hussein.

    La defensa de los derechos humanos desde la ONU recaerá en quien ha sido Presidenta de Chile en dos ocasiones, Michelle Bachelet.  Entre sus dos períodos presidenciales, ocupó el encargo Directora ejecutiva de ONU Mujeres, nueva figura que integró a las diferentes agencias encargadas de asuntos relacionados con la igualdad de género.

    Su paso por ONU Mujeres fue muy relevante.  Le recuerdo un mensaje sensacional el primer año en conmemorar el día de la niña, el 11 de octubre de 2012. El tema de ese primer año estuvo dirigido a enfatizar cómo se afecta el desarrollo de las niñas y adolescentes que enfrentan un embarazo temprano o un casamiento precoz.

    Sabemos de su compromiso para eliminar y prevenir todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas.  Sin duda será un acicate en el mundo para impulsar los tratados que sobre Igualdad sustantiva y Derechos Humanos de las mujeres de todas las edades y de todas las condiciones.

    México debe dar continuidad a las recomendaciones del antecesor de Bachelet: un Consejo Asesor con expertos/as renombrados para estrategias y reformas para investigar, sancionar y revertir la impunidad. Debida Investigación de graves violaciones de derechos humanos, como la tortura, desaparición forzada, ejecuciones extrajudiciales; jurisdicción civil cuando esté involucrado un o varios miembros de las fuerzas armadas; seguridad pública en línea de derechos humanos, bajo mando civil y regreso de fuerzas armadas a sus cuarteles; urge regular el uso legítimo de la fuerza pública; autonomía de órganos de administración y procuración de justicia.

    Aprobación de los Tratados Internacionales de derechos humanos que están pendientes de ratificación; políticas públicas a favor de los Derechos de las mujeres, erradicar la violencia de género. Muchos pendientes, mucho por hacer: bienvenida Michelle Bachelet como Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.

  • Opinion

    La Constitución moral de AMLO

    Dícese que Moisés fue el elegido para llevar diez mandamientos de dios para la humanidad, a manera de ley suprema; AMLO parafrasea y con un pensamiento mágico trae aquel decálogo al México violento y corrupto, para rescatarlo de la perdición.

    Lo hizo en Morena con un decálogo de principios; también presentó un decálogo contra la inseguridad y otro para la reforma educativa. Y quiere más, quiere convertir su decálogo en una Constitución, una Constitución moral, lo dijo en campaña y lo repitió hace unos días.

    Anticipa que invitará a filósofos, psicólogos, sociólogos, antropólogos, a ancianos de comunidades indígenas, poetas y a líderes religiosos, para concretarla.  Concibe esa Constitución como la solución para acabar con la corrupción, como si el problema fuese moral y no una infracción a la ley.

    Usa las escalinatas de su casa de campaña como púlpito; en la acera adyacente, sus simpatizantes han montado un altar con veladoras para pedir que la divinidad lo proteja; no recuerdo haber visto antes una situación similar.

    No dirimo aquí la diferencia de lo moral o la ética como valores, sino lo que López Obrador concibe como los valores que deben estar en una nueva Constitución.  Le hemos oído ocurrencias, pero ésta es harto peligrosa por muchas razones.

    1.- Es necesario recordar que la corrupción es una infracción a la ley y como tal debe castigarse.  López Obrador pretende acabar la corrupción desde una categoría moral; como buen religioso señala que no sólo se busque bienestar material, sino también el bienestar del alma, fortalecer valores morales, culturales, espirituales, sentar las bases para una convivencia sustentada en el amor. Por el bien de la República debemos leer nuevamente a Lerdo de Tejada, Prieto, Altamirano, Ramírez, autores de las leyes de reforma del siglo XIX.

    2.- El artículo 40 de la Constitución comienza estableciendo que es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, laica y federal. La laicidad es un elemento fundamental que no debe trastocarse ni siquiera por el Presidente.

    3.- Su propuesta de cuarta transformación del país no sigue la línea independentista, liberal y revolucionaria, de los tres grandes movimientos de 1810, 1857 y 1910. Este nuevo gobierno esta obligado como autoridad a conducirse  y  rendir cuentas conforme a los valores de universalidad, interdependencia, invisibilidad y progresividad de los derechos humanos inscritos en el artículo 1 constitucional, pues estos son los valores fundamentales.

    4.- La corrupción y la impunidad prevalecen porque las leyes de las que nos hemos dotado no se aplican; no hay una rendición de cuentas y permanecen inconclusos sistemas como el Nacional contra la Corrupción, que debieran terminar con los pactos de corrupción e impunidad.

    5.- Hay que hacer énfasis en la separación del Estado y las iglesias, en coexistencia, por eso en este país hay laicidad y la libertad de practicar o no un culto. López Obrador se aprovecha de la idiosincrasia de una sociedad que conserva profundas raíces religiosas y se proyecta como su guía espiritual, pero el presidente de la República no es un ministro religioso, ni siquiera debe parecerlo, su obligación es cumplir y hacer cumplir la Constitución Política y las leyes que de ella emanan.

    Proponer una constitución moral es un despropósito y evidente antítesis juarista.

  • Opinion

    No habrá pase automático de Procurador a Fiscal General

    El miércoles haremos, en la sesión de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, la declaratoria de la aprobación de la reforma para eliminar el pase automático de Procurador General de la República a Fiscal General, luego de que se ha aprobado por más de la mitad de los congresos locales.

    ¿Por qué es importante haber eliminado este pase automático? Recordemos que la reforma de 2014 en materia de justicia penal incluyó un artículo transitorio que consideraba el pase automático del Procurador hacia Fiscal sin que mediara un proceso de selección de candidaturas conforme a los criterios de la reforma constitucional.

    Ni las actuales procuradurías locales ni la PGR le sirven ya a la sociedad, son anacrónicas y plagadas de corrupción. Es imprescindible garantizar profesionalismo en ciencias de investigación criminal, imparcialidad, celeridad y transparencia en el ejercicio de la procuración de justicia.

    Por ello diversas organizaciones de la sociedad civil y especialistas han insistido en suprimir este pase automático y en reformar el artículo 102-A para aumentar los requisitos que deben distinguir no sólo a quien aspire a ser titular de esta Fiscalía General sino también las características de la nueva institución en la que debe transformarse lo que hoy es la PGR.

    Urge transitar a un nuevo modelo de justicia penal que garantice los derechos de las víctimas y castigue a criminales. La Fiscalía que debe reemplazar a la actual Procuraduría General de la República debe detener el incremento de los delitos a partir de la modernización de la implementación de la justicia fundada en el respeto al debido proceso legal.

    Muchos son los ejemplos del desastre de la ineficiencia en la investigación de hechos que han marcado a la PGR como un ente ineficaz, parcial, corrupto e impune; uno de ellos quedó evidenciado en el Caso Iguala y la desaparición de 43 estudiantes, donde el sustento de la investigación se basa en confesiones, muchas de ellas obtenidas por tortura, además del señalamiento de colusión con quienes provocaron esta tragedia, así como saber el paradero y suerte de los estudiantes de manera veraz.

    La falta de independencia del Presidente ha convertido a la PGR en una oficina al lado del despacho presidencial para ser utilizada según el humor de quien sea su jefe y no para investigar la posible corrupción en la que se vean involucrados funcionarios federales, incluido el mismo Presidente.

    Quitar el pase automático para evitar que quien sea Procurador sea en automático Fiscal los próximos 9 años a partir de la aprobación de la ley de la Fiscalía General de la República es trascendental, evita simulación de independencia respecto de quien lo nombra.

    ¿Qué sigue? Diseñar la Ley de la Fiscalía General de la República desde una dinámica de parlamento abierto con las OSC y especialistas para que el tránsito de PGR a Fiscalía se dé en base a los fundamentos del sistema acusatorio y se reafirme su autonomía del gobierno.

    El Congreso que se instalará el 1 de septiembre debe trabajar independiente del próximo Presidente; nombrar al nuevo Fiscal como pretende AMLO es una simulación porque la terna que ha anunciado tiene estrecha relación con él. Es necesario exigir se logre una buena ley que termine con los pactos de corrupción y de impunidad y para concretarlo, la total autonomía del Presidente es crucial.

  • Opinion

    El INE en los tiempos de López Obrador

    La fiesta democrática entró al momento de la resaca. Quienes estaban festejando vuelven a la realidad y ésta no será halagüeña si no se comprende que así como hay mucho por hacer, tampoco se parte de cero.

    Un avance trascendental fue la transformación de los órganos electorales en organismos autónomos, antes de su reforma de 1994 estaban bajo el control férreo del gobierno. El Instituto Nacional Electoral como organismo autónomo, ha permitido que los procesos electorales se realicen en paz, organizados de manera imparcial y profesional.

    Este consejo general del INE tuvo a su cargo la organización electoral más grande de la historia; sin dilación reconoció el triunfo de López Obrador y él mismo calificó al Instituto como imparcial.

    Pero cuando resolvió sancionar a su partido con una multa de 197 millones por el resultado de una investigación que evidencia un entramado financiero tramposo de su fideicomiso para supuestamente ayudar a damnificados de los sismos de septiembre pasado, Lopez Obrador enfurecido lo descalificó.

    El resultado de la investigación, encomendada al Consejero Ciro Murayama, ha sido uno de los retos más complejos del INE porque el investigado es el partido de quién será Presidente de México.

    Se evidenció que la cuenta bancaria de este fideicomiso es manejada por dirigentes de Morena, que ingresaron recursos en efectivo de procedencia desconocida, otros de prerrogativas de funcionarios públicos, así como aportaciones de personas y de empresas; la investigación descubrió un manejo opaco, paralelo e ilegal; un partido político no puede realizar eventos o dedicarse a construir cosas que, aún suponiendo buena intención, en una contienda daría como resultado otorgar beneficios a cambio del voto de quienes se beneficie.

    Nadie con elemental sentido común podría pensar que quienes recibieron apoyos de dirigentes de Morena, no agradecerían con su voto al partido y al candidato que los benefició. Por eso lo prohibe la ley.

    Si hubiera sido genuina la intención de ayuda a las y los damnificados, Morena debió haber hecho lo que hicieron otros partidos: regresar al INE parte de sus prerrogativas para ser utilizadas desde la Secretaría de Hacienda para apoyar a las y los damnificados de los sismos. No seamos ingenuos, claro que este fideicomiso derivó en una falta de equidad en la contienda. El INE ha dado vista a la Fiscalía en la Atención de Delitos Electorales, la Comisión Nacional Bancaria, el SAT y la FEPADE, esperemos resoluciones imparciales.

    La reacción de Andrés Manuel contra el INE, al que tilda de vil vengador, evidencia cómo reaccionará cuando algo no sea a su modo y deseo. Por eso no simpatiza con la autonomía de la Fiscalía General de la República. Buscará personas alineadas a su proyecto cuando sea el caso con los ministros de la SCJN, comisionados del INAI, presidencia de la CNDH, el mismo INE, y todos los cambios que se emprendan durante su gobierno.

    Los contrapesos ciudadanos y políticos serán indispensables porque no se deben repetir casos como Los Amigos de Fox, la Estela de Luz, el Pemexgate, la Casa Blanca, Estafa Maestra, etcétera.

    Un país democrático requiere Instituciones realmente independientes de los gobernantes y de los partidos para que se castigue la corrupción, el desvío de recursos, el despilfarro. Por eso debemos defender la autonomía del INE.

  • Opinion

    AMLOismo, el nuevo estilo de gobernar

    A dos semanas de la votación cuyo resultado llevará a AMLO a la Presidencia de México, ya está dando materia sobre cómo será su estilo personal de tomar decisiones. Quienes lo apoyan dirán que es su derecho asumir lo que le venga en gana, se votó por el cambio propuesto por él y no hay discusión, pero sí la hay y la habrá siempre que haya lugar.

    Viene al caso recordar una de las obras clásicas de Daniel Cosío Villegas “El Estilo personal de gobernar” para identificar a un gobernante al que hay que calificar por sus hechos, no por su persona; que hable lento me tiene sin cuidado, como vaya a gobernar sí nos debe importar.

    Decía Cosío refiriéndose a la personalidad de Luis Echeverría que nadie debe dudar que el poder del Presidente es inmenso y es inevitable que lo ejerza personal y no institucionalmente y remata que resulta fatal que la persona del Presidente le dé a su gobierno un sello peculiar, hasta inconfundible. Influye su temperamento, carácter, las simpatías, las diferencias, su sello personal. Así ha sido sexenio tras sexenio.

    A mi me motivó, como a muchos que no votamos por López Obrador, que lo que requería el país era avanzar y consolidar la gobernabilidad democrática y dar un giro de timón hacia un régimen inscrito en una coalición de gobierno, en donde hubiese un equilibrio real de los tres poderes de la Unión, se reafirmase el pacto federal, y se consolidara la plena independencia de todos los organismos autónomos, la Fiscalía General de la República incluida.

    Hoy algunas notas lo reflejan como patriarca del gran clan morenista: ya ordenó que Monreal sea el coordinador de los senadores, no dio pie a que le crecieran los enanos, como se dice coloquialmente cuando un discípulo rebasa a su maestro; quien cree que hubo debate y votación dentro del grupo parlamentario, está equivocado, al igual que en el PRI, el Presidente nombra al coordinador, así ha sido y nada cambiará en el próximo sexenio.

    No sólo nombra a su gabinete, es normal que decida con quien trabajará, lo llamativo es que eliminará a todos los delegados de las instituciones federales que están en las entidades federativas para nombrar a un solo coordinador o coordinadora que dependerá directamente de él, es decir, una sola persona tendrá la representación de todas las secretarías de estado en cada uno de los 31 estados y la Ciudad de México, funcionarios políticos, con aspiraciones políticas, dígase aspirantes a las gubernaturas, aunque se quiera camuflar que sus funciones serán meramente administrativas.

    ¿Qué serán estos 32 coordinadores? Los nuevos virreyes enviados por el Jerarca Presidente? ¿Qué pensarán los gobernadores? ¿Se imaginan el poder que tendrán al ser la voz del Presidente?

    Olvídense de aquellas propuestas que muchos impulsamos para que los Estados fuesen libres y soberanos, con transparencia y rendición de cuentas, junto con la Federación, bajo el visor de un Sistema Nacional Anticorrupción.

    Es pernicioso que las finanzas que dependen de la federación sea utilizada con discreción y todo indica que será peor. El argumento de que así se va a evitar la corrupción es tan absurda y solo refleja que López Obrador en vez de transformar, fortalecer y respetar las Instituciones, reconstruir estructuralmente lo que no funciona, concentrará el poder como un hombre omnipotente sobre el que alertamos en la campaña.